LA HISTORIA DE “SANTA BARBARA”

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El día de Santa Bárbara se celebra enmuchos países de América y Europa el 4 de diciembre, fecha en la cual se supone su padre le quitó la vida hace más de 1700 años.

 

Se le representa vestida de blanco con una capa roja, el rojo en el catolicismo representa el martirio y el amor encendido.

El amor a Cristo esta representado en la ostia y el cáliz (la copa).

El martirio está representado por la palma.

La torre significa: más que su sitio de encierro, simboliza la santísima trinidad, honrada por la santa en las tres ventanas de la torre.

La espada significa: el arma con la que recibió el martirio.

Se la invoca contra la muerte repentina, en alusión al padre fulminado por un rayo; de modo que la tradición acabó añadiendo que ella, antes de la muerte, prometió auxilio especial a quien la invocara en peligro de muerte sin confesión.

Es por eso que aparece portando el Viático, primero en forma de cáliz, y a partir de la época barroca, en forma de custodia. Por este patronazgo de auxilio sacramental en peligro de muerte, fue escogida como una de los Catorce Santos Auxiliares de la tradición germana.

A pesar de que fue jubilada del Santoral católico en 1969 por el Concilio Vaticano IIconvocado por el Papa Juan XXIII, al considerar que no había suficientes pruebas documentales que justificaran su Hoja de Servicios como tal.

Ella es patrona de todas aquellas profesiones que manejan el fuego y la pólvora, y ello se aprecia, entre otras razones, por la advocación de numerosas profesiones que se acogen a su patronazgo, casi unánimemente a nivel mundial (de hecho, el polvorín de un barco recibía el nombre de “santabárbara”).

Hay muchas teorías en torno a esto, pero lo más probable es que todo ello proceda del rayo que mató a su padre: estallido, luz, fuego, trueno. Y a partir de ahí, su patronazgo sobre artilleros, militares, bomberos, mineros; su advocación contra las tormentas, contra los incendios que todos conocemos de sobra (de hecho, el polvorín de un barco recibía el nombre de “santabárbara”).

Gracias a estos colectivos de profesionales, el culto a la  Santa ha seguido muy vivo hasta hoy.

Entre ellos podemos citar a los mineros, a los ingenieros de minas, a cuantos trabajan en la preparación de explosivos o la fabricación de armas de fuego (como es el caso de los ingenieros politécnicos españoles en su rama de armamento), a algunas marinas como la italiana, a un gran número de los cuerpos de bomberos como los de Francia y de Italia, de algunas poblaciones españolas y de la mayoría de las naciones de Iberoamérica, así como, por supuesto, a la casi totalidad de los artilleros del mundo cristiano e incluso de algunos países musulmanes.

 

Leyenda

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“Yo soy su padre y no quiero que muera en otras manos más que las mías”

Cuenta la leyenda recibida de Metaphrastes (siglo X)  Santa Bárbara virgen y mártir nació, según la tradición, en Anatolia (actual Turquía) a orillas del mar Mármara alrededor del siglo III después de Cristo.

Su padre de nombre “dioscoro” se conoce bastante debido a que su nombre figura en la historia  local de “ismidt – ismir” por los altos cargos que desempeño durante la ocupación romana en Turquía. Este hombre era igual que la mayoría de los ricos y poderosos de su tiempo un militar de carrera.

Si realizamos el perfil de este personaje nos aproxima al prototipo de hombre de su posición social y época, donde predominaba la brutalidad, el orgullo, el autoritarismo y un deseo de mantener su estatus social y político por encima de cualquier cosa.

La madre de Bárbara se llamo “Repe” se sabe que era de origen judío. Pero el carácter de su papel en la vida de Bárbara fue borrado por el paso de la historia.

 

En aquella época los padres ejercían sobre las hijas el control absoluto de sus vidas, ya que el matrimonio era por lo general un acuerdo, un negocio de familia mas que se podía realizar, y si la muchacha era bella e inteligente como Bárbara, era mucho mejor para los propósitos de su padre, un hombre materialista que siempre guardo a Bárbara para casarla con un joven de excelente familia para así lograr algún tipo de alianza que lo ayudara a multiplicar su fortuna.

Cuanta la historia que un día “Dioscoro” recibió una orden de ir a cumplir una campaña militar al servicio de Roma. Tal viaje significaba la necesidad de ausentarse de su casa un largo tiempo.

Bárbara en aquel momento contaba solo con 9 años de edad, pero con su encanto atraía ya a muchos pretendientes, los cuales no eran del agrado de su padre.

Ante la pregunta de qué hacer con la niña, de evitar que durante su ausencia se uniera a alguien (recordemos que a esa época se veían matrimonios a los 10 y 11 años de edad) entonces el padre decidió encerrarla en una torre que se construyo especialmente para aislar a Bárbara; primero de los hombre y segundo de los propagadores y seguidores de una doctrina que era muy mal vista en la clases pudientes y en las altas esferas del poder imperial: el cristianismo.

El encierro de Bárbara en la torre no fue concebido por su padre como una pena carcelaria, por el contrario a la niña se le doto en el interior de ese lugar de todas la comodidades de acuerdo a su nivel social de su familia.

Es importante resaltar que el encierro de las hijas por parte de los padres, que por una u otra razón debían ausentarse del hogar, era una práctica común entre la gente pudiente de ese país, cultura y tiempo.

La torre de Bárbara estaba dividida en cuatro niveles distribuidos así:

–Una planta baja destinada a los soldados y servidumbre, primero y segundo piso destinado al uso exclusivo de la niña y..

–Una platabanda que hacía las veces de mirador, donde montaban guardia permanente los militares  encargados de la custodia.

La torre tenia inicialmente dos grandes ventanas, através de las cuales el edificio se ventilaba y el sol podía entrar en todo su esplendor, lo que garantizaba una temperatura fresca en los días de invierno o verano.

Su padre se preocupo porque ella tuviese una educación de primera, através de maestros particulares; le fueron contratados los más afamados pedagogos de la época, con ellos conoció el pensamiento de los más grandes poetas, filósofos, historiadores y oradores de su época.

En medio de ese proceso de estudios que tenia la ya joven Bárbara, ocurren dos hechos importantes en su vida, la primera es que se percata de la falsedad de la doctrina pagana,en la cual había sido criada y que era la fé practicada y defendida en su familia y la segunda es que decide romper con todo el sistema religioso.

Tal decisión implica varios riesgos para ella, porque las leyes de la época contemplaban penas muy severas para los practicantes del cristianismo, pero pudo más la fuerza de la fe que comenzaba a bullir en el alma  de la joven, olvidándose de los riesgos que ella corría realizando sus prácticas de fe cristiana.

Bárbara estaba ansiosa por aprender más sobre el cristianismo, y como los recursos económicos se lo permitieron, hizo llegar un mensaje a la ciudad de Alejandría donde  vivía  un gran doctor de la cristiandad el muy respetado sabio llamado “orígenes”. En la carta la joven manifestaba su deseo de que el viajase a Turquía para que se encargara en secreto de su educación en fe cristiana.

Dicho maestro no pudo atender el llamado pero en su lugar envió a su discípulo “valencio”, que al llegar fue recibido con los brazos abiertos, el cual fue tratado como su médico de cabecera.

Con dicho personaje Bárbara comenzó sus estudios de la fe cristiana. Lógicamente Bárbara fue bautizada, dicho acto estuvo rodeado de hechos asombrosos.

Cuentan los historiadores que ocurrió allí la aparición de dos seres venidos del cielo Juan el Bautista y el mismo Jesús. El primero la bautizo y el segundo le hablo haciéndole entrega de la palma y de un poderoso anillo.

Por aquellos días Bárbara ordeno a unos trabajadores que abrieran una tercera ventana en su torre, como una forma de honrar a la santísima trinidad.

Pasaron varios años y Bárbara se convirtió en una preciosa joven, cuyos días trascurrían en clases y tertulias sobre los variados tópicos de la cultura universal. Hasta que un día tuvo que enfrentar un hecho que cambiaría su vida para siempre, el regreso de su padre.

A su llegada “Dioscoro” noto inmediatamente que las cosas habían dado un gran giro en su ausencia y opto por definir hasta donde la muchacha se había transformado, la encaro y ella se le confesó cristiana.

En vano fueron los intentos para que abandonara su actitud. Pronto el padre reventó en cólera diciéndole que su conducta podía costarle la perdida de todo por lo cual había luchado, si el Cesar se enteraba de esa situación. Resuelto a definir las cosas de una vez por todas desenvaino su espada pero la joven logro darse a la fuga, tomando el camino del monte y ocultándose en la maleza. “Dioscoro” organizo una comisión que salió en su búsqueda  hasta que al fin la encontró.

Durante varios días la torturo con las esperanzas de que  ella cambiara su actitud. Pero las cosas se les escaparon de la mano y temiendo ser delatado por alguno de sus colaboradores y ante la actitud de la joven de defender su fe cristiana, decide entregarla a la justicia  cuya máxima autoridad era el Pretor llamado “Marciano”.

Este hombre cuya inigualable crueldad y sadismo le había ganado fama en todo el imperio, trato de persuadir a la muchacha a que abandonara el cristianismo, doctrina considerada por el alto funcionario como mera superstición.

Al ver que las palabras no resultaban y ateniéndose a lo que la ley prescribía  en estos casos, ordeno entonces que comenzaran los brutales castigos. El primero consistió en tres días y tres noches de azotes.

Cumplidos los mismos Bárbara fue interrogada, y como la respuesta fue seguir defendiendo su fe, entonces “Marciano” ordeno una segunda tanda de torturas que comenzaron cuando la acostaron sobre una montaña de vidrios rotos y los torturadores se paraban sobre su cuerpo indefenso, con el fin de que su peso garantizara la entrada profunda de los pedazos mortales de vidrios rotos.

Finalizado este festín de sangre y odio Bárbara fue interrogada nuevamente, pero no consiguieron que cambiara de opinión lo que aumento la cólera de sus torturadores quienes esta vez subieron su cuerpo a la temible “cama de lanzas”, que se conformaba por una tabla rectangular a la cual se le colocaron las puntas de centenares afiladas lanzas.

Nadie que no estuviese asistido por una fuerza superior hubiese soportado esto. Totalmente inconsciente Bárbara fue trasladada a un calabozo oscuro donde permaneció tres días sin agua ni comida.

Estando en el calabozo recibió la segunda visita de Jesús, quien le limpia las heridas, la cuida, la alimenta y la hace tener una recuperación milagrosa. Cuando los soldados abren la puerta del calabozo, esperan encontrarse con un cadáver, pero se llevan el susto de su vida cuando la prisionera los recibe de pie y sonriente. En ese momento varios de los soldados huyeron despavoridos, pero fueron obligados a regresar por su comandante para que llevasen a la joven a comparecer ante el Pretor “Marciano”.

Una vez ante él, todos se asombran en el tribunal y cuando le fuesen pedidas las explicaciones de su extraña recuperación, ella dijo que la misma había sido producto de la intervención de Jesús de Nazaret.

En ese momento se le plantea a él Pretor “Marciano” una situación bastante difícil. Estaba quedando claro para todos que el dios de Bárbara era capaz de hacer grandes milagros y eso él no estaba dispuesto a tolerarlo, entonces lleno de una gran furia ordeno que Bárbara fuera colgada por los pies y que le rasgaran sus costados con dos garfios de hierro y que además le quemaran esa parte de su cuerpo con antorchas encendidas.

Pero esto, que hubiese bastado para matar a cualquier ser humano, tampoco hizo que la prisionera cambiara su aptitud, al contrario ella sonreía elevando su vista al cielo mientras dialogaba con una presencia divina y que según los entendidos se supuso que fue con el propio Jesús.

En vista de este hecho sobre natural e inexplicable se ordeno que con sendos martillos de los que se utilizaban para la demolición de edificaciones le pegasen a la joven por la cabeza para causarle la muerte pero sorprendentemente ella también soporto ese castigo.

Luego entre sus esbirros surgió la idea de arrancarle los senos con unas gigantescas tenazas de las que se utilizaban para la época para realizar trabajos pesados de herrería. Pero pese a que le arrancaron los senos, ella seguía sonriendo.

Al terminar estas acciones la subieron desnuda a una carreta que la llevo por toda la ciudad mientras dos bestiales individuos la azotaban y pateaban sin parar.

Cuando la carreta llego a la plaza principal se produce otra manifestación divina en forma de un rayo de luz tan potente como mil soles juntos que dejo sin visión a todos los que observaban tan cruel espectáculo.

Cuando el pretor vio que Bárbara estaba pese a las torturas, llena de una infinita fortaleza física y espiritual, decreto la pena de muerte por decapitación.

Y ocurrió que su padre “Dioscoro” dijo a todos “yo soy su padre y no quiero que muera en otras manos más que las mías”, acto seguido tomo la espada y como tantas veces lo había hecho en batalla cuando ajusticiaba prisioneros, de un solo golpe le corto la cabeza a su propia hija.

Alguien entre los presentes aseguro que las últimas palabras de Bárbara fueron para pedir a Dios por los que la habían hecho sufrir. Pasado unos minutos de estos acontecimientos y cuando “Dióscoro”, se disponía a marcharse a su hogar y el Pretor “Marciano” todavía estaba en el tribunal, desde el cielo totalmente despejado y en un azul extremadamente intenso broto un rayo que fulmino instantáneamente a “Dióscoro”, y al propio Pretor “Marciano”.

Este hecho puso en fuga a todos los presentes en el sitio del crimen y llevo a los habitantes de la ciudad a vivir una terrorífica ola de pánico porque se sentían cómplices de un asesinato que nunca debió haber ocurrido y que nadie hizo nada para evitar.

Pero los problemas para la difunta Bárbara no terminaron con su muerte, según las leyes de esas tierras y tiempo su cuerpo no podía recibir ninguna sepultura y debía ser botado al mar o dejado en un lugar del campo donde las aves de rapiña se comieran su cuerpo.

Fue entonces donde entra en acción un piadoso noble de la época cuyo nombre era“Valenciano”, que haciéndose pasar por un alto funcionario del gobierno logra confiscar el cuerpo y lo lleva a la población de “Gelasio”, donde es sepultada de acuerdo a la tradición cristiana de la época.

Esta acción pudo costarle la vida a “Valenciano”, porque las leyes eran muy estrictas debido a que el imperio romano no quería que los cuerpos de personas que practicaran religiones diferentes al paganismo, y que hubiesen muerto defendiendo su fe, fueran tomadas por los seguidores de tales doctrinas para rendirles culto como mártires en el lugar donde fuesen sepultados.

Después de permanecer sepultada en “Gelasio”, sus restos fueron trasladados primero a Constantinopla a fines del siglo IX y depositados en esa ciudad en una iglesia erigida en su nombre por el emperador “León”. Luego del año 991 fue llevada a Italia específicamente hasta “Venecia” a la iglesia de la “compañía de Jesús”.

Santa Bárbara fue santa tanto de la iglesia ortodoxa griega como de la católica apostólica y romana.

Dicen que junto a ella fue martirizada su amiga Juliana, y que en su sepulcro se obraron muchos milagros.

También añade la antigua tradición que lo último que santa Bárbara pidió a Dios fue que bendijera y ayudara a todos los que recordaran su martirio.

Ya hemos dicho que en Torcello están sus reliquias procedentes de Constantinopla, y así lo atestiguan los documentos datados, a lo más antiguo, en 1009. Pero también la ciudad italiana de Rieti dice poseer el cuerpo de la Santa, y lo mismo sucede con la ciudad de Kiev, en Ucrania, ya en ámbito ortodoxo.

Los habitantes de Rieti sostienen que Bárbara habría padecido martirio en Scandriglia, ciudad próxima a ella, según reza una de los textos latinos; y lo mismo defienden los ortodoxos de Kiev, diciendo que el cuerpo les llegó directamente de Constantinopla, traído por el príncipe Miguel Izyaslavitch, quien lo dejó en la catedral de San Vladimir, donde aún se venera.

En resumen, ¿quién tiene el auténtico cuerpo de la Santa? Torcello tiene todas las papeletas de ser la opción más verosímil.

Finalmente ofrecemos la letra del Himno a Santa Bárbara datado en 1877 como obra póstuma del compositor D. Antonio Oller y Fontanet para el Cuerpo de Artillería.

 

Himno de Santa Bárbara

Al morir el valiente Artillero

defendiendo tenaz el cañón

dale ¡oh Virgen! sublime y piadosa

siempre amparo, consuelo y perdón.

Tú que aplacas la fiera borrasca

y del trueno el horrísono son

en tu solio bordado de estrellas

de tus hijos escucha la voz.

Y si un día Patrona te hicimos

del gallardo Artillero Español

fue al pensar en tu Gloria que brilla

más radiante y pura que el sol.

Desde estas líneas el Grupo Atenea quiere hacer patente su cariño y veneración por una Santa que, en estos momentos de grave confusión social, nos muestra el camino sobre cómo defender nuestros principios e ideales por encima de cualquier presión social.

FUENTE: http://www.infomistico.com

     

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